Enamorarse de alguien es, de por sí, un riesgo. Una fija la mirada en alguien, piensa, planea, establece estrategias para la conquista y se larga como tiburón tras su presa esperando clavar los dientes sobre el hombre que, desde vaya uno a saber cuándo, se convirtió en el hombre de tus sueños.
Claro, vos sos flaca y me vas a decir que no, que en realidad no es así. Que estás acostumbrada a que los tipos te persigan, a que sean ellos los que planean y arman estrategias. Y claro, para vos será así pero, para una gorda, no funciona de la misma manera.
Un hombre, por defecto, nunca va a ir tras una gorda. Su primer impulso va a ser, siempre, ponerla en la zona de amigos porque la gorda no es material de nada, es para amiga. Triste pero cierto. Y es lógico, ¿verdad? ¿O me vas a decir que teniendo la posibilidad de elegir a Brad Pitt te vas a quedar con Toti Ciliberto?
Entonces, una siendo gorda, aprende a aceptar eso y entiende que sus armas de conquista deberán funcionar a potencia máxima para lograr conquistar el amor de nuestro supuesto príncipe. Y así, las gordas, nos pasamos la vida entre amores no correspondidos, hombres que nos quieren muchísimo pero sólo como amigas y frases del estilo "no quiero arruinar la amistad, ¿sabés?".
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4 de enero de 2011
31 de diciembre de 2010
La gorda
No sé cuándo empecé a ser gorda. Desde chica siempre pensé que lo era aunque ahora veo fotos de esa época y me doy cuenta de que en realidad no. Parece que funciona así: cuanto más vieja estás, más gorda te ponés y más flaca te parece que eras antes hasta llegar a un punto equidistante de tu pasado en el que decís "en realidad, ahí estaba bien, ¿no? ahora en cambio... exploto!".
Eso me pasó, o me pasa, a mi. Siempre me siento a punto de explotar.
Este blog, igualmente, no es para contarles de cuán gorda estoy o estaré durante lo que sea que me dure el impulso de escribir. Este blog es para contarles cómo viví mi vida siendo gorda. Porque, quiero contarles, las gordas también nos enamoramos. Las gordas también queremos comprarnos ropa. Las gordas también podemos ser sexies.
La gorda promedio vive una realidad muy diferente a la de una flaca o "normal". Todos se esforzarán por decir que no es así pero, como gorda, les aseguro que sí.
A partir de hoy, voy a contarles cómo es la vida con sobrepeso. Más específicamente, la vida amorosa.
Eso me pasó, o me pasa, a mi. Siempre me siento a punto de explotar.
Este blog, igualmente, no es para contarles de cuán gorda estoy o estaré durante lo que sea que me dure el impulso de escribir. Este blog es para contarles cómo viví mi vida siendo gorda. Porque, quiero contarles, las gordas también nos enamoramos. Las gordas también queremos comprarnos ropa. Las gordas también podemos ser sexies.
La gorda promedio vive una realidad muy diferente a la de una flaca o "normal". Todos se esforzarán por decir que no es así pero, como gorda, les aseguro que sí.
A partir de hoy, voy a contarles cómo es la vida con sobrepeso. Más específicamente, la vida amorosa.
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